jueves, 4 de septiembre de 2014

El Chacal Estepario



Juan López

    No era necesario que Armando Ríos Píter desmintiera que Zeferino no fue su mentor ni tienen, cofradía alguna con la que se preparen para el asalto al poder en el venidero 2015. La opinión pública de Guerrero sabe perfectamente que el ex gobernante, hoy indiciado por el asesinato de Armando Chavarría Barrera fue siempre un chacal estepario que no  hizo migas nunca con otros funcionarios, tampoco entramó puentes generacionales ni se asoció con promesas políticas que le ofrecieran dividendos a futuro.

    Si de algo podemos estar seguros con Z es que fue corto de miras, mezquino en sus proyectos, Carlos Álvarez uno de sus más desencantados colaboradores, lo definió un día con una sola palabra: egoísta.

    A diferencia de José Francisco Ruiz Massieu - a quien Z idolatraba-, que unió a jóvenes interesados en el servicio público y los catapultó a mejores condiciones políticas,  éste Z fue pisoteando dignidades, humillando al que buscaba su tutela: no creo zeferinistas porque sus obras eran áridas y sus mensajes estériles. Procreó una cáfila de lacayos que sudorosos lo obedecían y se sentó solitario en su trono como El Principito, a esperar a que el sol le obedeciera, cuando él le ordenara que eran las seis de la tarde y debería eclipsar para darle paso a la noche y que resplandeciera la luna. También la de queso,  Selene acataba sus instrucciones y él orate feliz gozaba de la grandeza de su poder.

    “No es mi padrino” como aclara Ríos Piter. Ni fue padrino de nadie. El egoísta -dijo Cristo-, es el peor de los humanos. Está encapsulado para sólo obtener beneficios personales y no ser generoso con nadie. La tacañería es un disturbio espiritual, enfermedad hereditaria. Padres ruines enseñan a sus hijos a no ser solidarios ni compartidos. Creen que dos más dos son cinco y hasta las matemáticas atrofian con tal de salirse con la suya. Parafrasean a Pitágoras y se roban el remanente.

    Hoy queda nomás el tiradero, del naufragio sólo la basura se acumula. Miserias por todos lados. El fracaso es la peor derrota de un político venido a menos. Y lo grave: acusaciones en el Ministerio Público de ser coautor del asesinato del Diputado ex Jefe de la Mesa Directiva del Congreso local.

    No  estamos echándole leña al fuego pero, existen los elementos judiciales para que el ex gobernador asista a la Procuraduría. Comparezca en calidad de indiciado y de una vez por todas se aclaren las consejas que lo involucran. Culpable o inocente, lo más urgente para la sociedad guerrerense es aclarar quién asesinó a Armando Chavarría y quien meció la cuna de los criminales.

    Es todo lo que reclamamos para no interrumpir otro proceso de impunidad del que ya parece gozar el buen Z.


    PD: “Al que preña se le olvida…”: Refrán.

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