domingo, 11 de agosto de 2013

Del director


Quiérase o no, el estado vive actualmente un proceso de descomposición social y política, que de no atenderse a tiempo, resultaría de pronósticos reservados si se toman en cuenta los cambios institucionales que se avecinan para el 2015, como serían la elección para nuevo gobernador, los diputados en el Congreso Local y la renovación de los 81 ayuntamientos, incluyendo a los regidores y a los síndicos que también cuentan.

La formación de grupos de autodefensa ciudadana sin ningún control legal, se está  convirtiendo en un dolor de cabeza en la entidad y hasta para el presidente Peña Nieto, a tal grado que los integrantes de estas fuerzas que se dicen de seguridad, se han dado a la tarea de desafiar a nuestros dos únicos cuerpos confiables  de seguridad nacional como el Ejército y la Marina, por años considerados como instituciones de respeto y de gran apoyo para la población.

Nadie puede dudar que la situación del país y en particular la de nuestro estado, está  bastante minada por la tolerancia de nuestras autoridades y el agandalle de algunos grupos políticos que buscan el exhibicionismo para ver que agarran en la próxima contienda electoral, solo que a cambio de la tranquilidad de muchas familias que nada tienen que ver con las ambiciones personales de unos cuantos, que sin tomar en cuenta el daño que se le hace a la población, tratan de medir fuerzas, cuando lo menos que pudiera hacer la autoridad, sería meterlos a la cárcel por quebrantar  la paz pública e incitar a la rebelión, que tampoco se necesita averiguar, porque todo ello está la vista.

Inicialmente se adjudicaban esos brotes de violencia a grupos dedicados a la venta de las drogas que aunque sin control, tenían más respeto a las fuerzas del gobierno, porque las escenas más sangrientas se cometían entre bandos contrarios, después salieron los insurrectos maestros siempre pidiendo prebendas personales, y en la actualidad los mal llamados policías comunitarios y de autodefensa, que no son ni una cosa ni la otra, salvo contados casos, porque reciben el visto bueno de los cabecillas, nunca de la población civil, como lo tratan de aparentar. 

La autoridad del nivel que sea, debería comenzar investigando de manera concienzuda los antecedentes de cada grupo llamado de auto-defensa , de donde previenen, el modus vivendis de cada uno y hasta de los mismos que tienen enrolados, porque se da el caso, que estos señores tratan de aplicar la ley, violándola ellos, porque el solo hecho de actuar en la ilegalidad ya se es delincuente y no es justo que a estos señores en castigo, se les premia con dinero o con algún cargo público,  Cuando la prisión debería ser el aposento final por los atropellos que cometen.


El gobierno del estado debe aplicar la ley antes que resulte imposible recomponer el tejido social, el gobernador Ángel Aguirre llegó a ese importante cargo con el voto que le otorgó la ciudadanía, y como tal debe actuar sin miramiento, la tolerancia y el diálogo que siempre ha demostrado, muchos la han tomado como sumisión o debilidad. Basta de contemplaciones, porque es mucho más la ciudadanía que pide vivir en paz, que los pocos grupos que tratan de vivir en la irregularidad.

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